Tradiciones

Tradiciones

La cultura de la uva moscatel queda patente también en la arquitectura, tanto en las casas señoriales de los grandes productores y exportadores como en los ‘riurau’ que aún se pueden encontrar diseminados por toda la comarca. Esta construcción autóctona con arcos empezó a levantarse en la zona para facilitar la transformación de la uva en pasa.

 

El proceso tradicional de secado de los granos de uva es sencillo, pero laborioso. Los racimos, después de haber sido escaldados en una mezcla de agua y sosa cáustica (proceso conocido como l’escaldá’ y declarado Bien de Interés Cultural Inmaterial) se sitúan sobre placas realizadas con cañas y se exponen al sol para su secado, pero por la noche se colocan a cubierto en los ‘riurau’ para que la humedad no les afecte. Las placas se apilan separadas con unos tacos de madera para que circule el aire entre ellas. Al día siguiente se vuelven a exponer al sol y a mitad del proceso, es decir, al tercer o cuarto día, se da la vuelta a los racimos para que se sequen por ambos lados. En una semana, los granos de uva se han convertido en pasas si todo el proceso ha ido bien.

 

El arte de estisorar

Los racimos de uva ya maduros, llegan a las manos de las cuadrillas de mujeres y éstas cumplen con una tradición centenaria y que apenas a cambiado, la de estisorar. Consiste en limpiar con precisión y delicadeza los racimos dejando los granos más grandes y sanos y descartando los pequeños o estropeados

El objetivo es que ese tesoro que es el raïm de moscatell llegue a las mesas con el mejor cuidado posible. Los granos desechados se utilizarán para hacer mistela.

Cançons d'estisorar

https://www.youtube.com/watch?v=f6sDfJ3rQ-o